Eddie Rothman

En la terraza de su casa, Edward Rothman mira la mar azul turquesa de V-Land, en el North Shore de la isla hawaiana de Oahu, y reflexiona sobre su relación con la religión.

 - “Yo intenté ser un cristiano, llegué incluso a mantener correspondencia con la Madre Teresa de Calcuta, albergando dos o tres monjas de su orden aquí. Pero la religión es estúpida. Más personas murieron en nombre del cristianismo que por cualquier otra razón”.-

Pero pronto larga una serie de “Vete a la mierda”, “Qué carajo” y “Malditos chiflados” con la voz de trueno que tiene oxidada.

Conocido por el apodo de Fast Eddie, Rothman está considerado en la Costa Norte como el patriarca del localismo, algo que ocurre en cualquier deporte, en cualquier parte del mundo, pero que se manifiesta de modo particularmente agresivo en el surf hawaiano.

Irónicamente, Eddie es un “Haole”. Nacido en Filadelfia y se crió en el sur de California hasta que le echaron de casa. Se mudó a Hawaii a los 13 años y fue criado por una familia local.

En 1976, junto a sus amigos Bryan Amona, Terry Ahui y Clyde Aikau, Fast Eddie fundó el “Hui O He’e Nalu”, algo así como Club de los Deslizadores de Olas. Más tarde, el grupo se quedó como Da Hui, o “Black Trunks”, por las bermudas negras que vestían casi como un uniforme oficial. El mismo nombre de la marca deportiva que, algunas décadas más tarde, se convertiría en un lucrativo negocio bajo el mando de Eddie.

“El Da Hui fue creado porque los surfistas de afuera no estaban respetando a los hawaianos, gritando cuando iban a tomar las olas y tirando basura en cualquier lugar. ¡Fuck you!. Los locales salían del trabajo, iban a surfear y tenían que luchas por las olas con unos extranjeros arrogantes. Se reían de nosotros, nos daba por culo y no paraban de reirse, hasta que se dieron cuenta que la cosa iba en serio. Primero fueron los pros, y después los otros”.

Cuando habla de los pros, Eddie se refiere a la primera generación de haoles que se enfrentaron con el localismo de Hawai: los australianos Mark Richards, Ian Cairns, Wayne “Rabbit” Bartholomew y Peter Townend, y los primos sudafricanos Shaun y Michael Tomson. Ellos llegaron a Oahu en 1974, llamaron la atención de la prensa con su estilo agresivo en las olas y despertaron la furia de locales como Eddie. Después de constantes amenazas de muerte y enfrentamientos físicos (Rabbit perdió un diente y casi lo ahogan después de declarar que los australianos eran los mejores surfistas de Hawai), serían desterrados de la isla en 1976. Fue necesario que el héroe local Eddie Aikau negociase un acuerdo de paz para que los haoles pudieran volver, un hecho recogido en el documental Bustin Down the Door (2009), que compara la invasión extranjera en el North Shore con la conquista del viejo oeste norteamericano.

Los brasileños tampoco lo tenían fácil con los Da Hui. A finales de los años 80, Almir Salazar surfeó una ola en Rocky Point, y al esquivar a un Black Trunk que volvía al pico, le salpicó con la espuma. En poco tiempo, el grupo se unió a la playa para tomar a Almir, a su hermano Picuruta Salazar y a cualquier brasuca que pasase por delante. Corrió el rumor de que Fast Eddie había ofrecido $100 por cada brasileiro golpeado. Para salir de la isla, los hermanos tuvieron que recurrir al consulado de EE.UU. en Brasil, debido a que ni la policía de Hawaii estaba dispuesta a ayudarlos. Picuruta pasó cuatro años sin poner un pie en Hawaii. Años más tarde, estaría patrocinado por la marca Da Hui.

“Salazar es un buen amigo mío,” dijo Eddie, refiriéndose a Picuruta. “Todo el mundo me está hablando de ese incidente, pero la verdad es que no me acuerdo. Debe de haberle sucedido a otra persona. Me acuerdo de una pelea con otro brasileño, nosotros éramos 4 contra 20 de ellos, ya que llamaron a toda su banda, y nosotros no huimos”.

No sería el último incidente entre brasileiros y Black Trunks. En el Rip Curl Pipe Master de 2005, Makua Rothman, hijo de Eddie, le dio una bofetada a Pablo Moura después de una pelea en el agua. Dos años más tarde, de nuevo en Pipeline, fue el turno de Neco Padaratz, que fue atacado en el agua y en la arena por Sunny García, debido a que el hawaiano pensó que el brasileño le había interferido en una ola.

“Llamas a eso una pelea?. ¡Qué mierda! Esto no es nada. Es sólo el bombo de los medios. Si quieres ver una pelea, ve a un bar hawaiano para ver los golpes entre los locales. Hasta las chicas hawaianas pelean más fuerte que los surferos de afuera”, declara Eddie.

Cuando dice que una bofetada o un puñetazo son cosas pequeñas, Rothman puede estar hablando con conocimiento. En 1987 fue acusado de tráfico de cocaína, extorsión a los promotores de eventos surf y en palabras de la acusación de “mantener la North Shore como un estado feudal durante años”. En 1999 fue detenido tras una denuncia por robo, secuestro y extorsión. Él y dos amigos fueron acusados de amenazar de muerte a los habitantes de una casa en Sunset Beach para que les entregaran un camión. Cuatro personas fueron golpeadas. Rothman fue absuelto por falta de pruebas, los fiscales no encontraron testigos y las víctimas dejaron Hawaii. Estas son cuestiones que a Eddie no le gusta abordar en las entrevistas.

Preguntado si tiene algún remordimiento al mirar hacia atrás, responde: “Yo no miro hacia atrás. Es como Pipeline: si miramos hacia atrás la ola te toma y golpea. Estuve en la cárcel un par de veces, entonces habría actuado de manera diferente en algunas ocasiones. Pero yo nunca he hecho nada malo. Debería haber traído el Jiu-Jitsu a Hawai en los años 70, y no en los 80″.

Amante y practicante de las artes marciales, como gran parte de los Black Trunks, Eddie patrocina, a través de Da Hui, a varios luchadores, entre ellos el campeón brasileño Anderson Silva.

Cuando se le pregunta si continúa con el mismo poder en la Costa Norte que tenía en los años 70 y 80, Eddie mide sus palabras: “Yo tengo poder sobre mi casa. No puedo decir que mando en nadie, puedo ser arrestado por las cosas que diga en la entrevista. Hoy todo está regulado por los sindicatos de afuera o por los residentes blancos, que robaron los puestos de trabajo y los hogares de los hawaianos en el North Shore. Quieren controlar todo, pero en el mar es diferente. En el agua no pueden mandar”.

A los 62 años, Eddie continúa surfeando siempre que hay olas en la zona de la 7 Millas, sea con el Stand-Up Paddle o con su tabla 6’6.

“El otro día estaba con el paddle en V-Land y un francés me empujó la tabla para tomar una ola que él no tomo. ¡Fuck you!.

Y ahora está lleno de mujeres en el agua. Pocas saben surfear. Mi problema es con los aficionados que no saben comportarse en el mar, que intentan tomar olas sin estar preparados. ¡Fucking Kooks!. Tienen que irse a otro lugar”.

Hoy en día, Eddie sólo actúa como asesor de los Black Trunks, un club con más de 400 miembros que se convirtieron en un elemento básico de la cultura popular (homenajeados por la banda de punk Offspring en “Da Hui: I won’t fuck with Da Hui/ Because Da Hui will fuck with me”) y también en un próspero negocio.

Presente en 19 estados norteamericanos y 12 países, Da Hui es una marca pequeña en comparación con gigantes como Billabong o Quiksilver, pero es un gran éxito en la categoría de “Vender un estilo de vida”, en este caso, un estilo de vida de tipo duro.

Los fundadores de Da Hui ya están en la tercera edad, y los nuevos miembros están ansiosos por mantener a sus patrocinadores, y la fama de agresividad del club se ha atenuado. Pero siempre hay un discípulo más joven dispuesto a mantener viva la llama. Ninguno de ellos parece más dedicado que Kala Alexander, uno de los más grandes surfistas de olas grandes de Oahu y también el creador de Wolf Pak, un grupo que tiene la intención de continuar con la tradición localista de Da Hui. Con tatuajes polinesios por todo el cuerpo, Kala llamó la atención de los productores de Hollywood y obtuvo papeles en películas como Blue Crush (2002) y Forgetting Sarah Marshall (2008). También se le puede ver en vídeos en Internet en roles inapropiados para menores de edad.

Protector y vecino de Kala, Fast Eddie dice que la violencia es parte de la naturaleza humana. “Es una cuestión de supervivencia de la especie. Un pez se come a otro, un gorila lucha contra un mono, los árabes y los judíos se matan sin saber el motivo”. Por un momento, como cuando habló de las cartas de la Madre Teresa, Rothman parece abandonar el personaje que creó a lo largo de cinco décadas en Hawaii. “La gente viene y me pregunta qué pienso de las peleas con los australianos y con los brasileiros. Eso no tiene la más mínima importancia. Mira lo que está sucediendo en Japón… Porqué inventaron las plantas nucleares si tenemos la energía del sol y de los vientos?.

El planeta se está acabando y nos estamos preocupando por el pequeño mundo del surf. Las olas continúan aquí y un día van a terminar tragándose la tierra. El océano sabe cuidar de sí mismo”.

Fuente: Revista TRIP

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